Decálogo para una vida “solo”

No ir grandes eventos, porque habrá un montón de gente que no te va a gustar ver porque van en combo, en pareja, riendo y felices. No te hagas ese daño.

Tienes todo el tiempo del mundo. No tienes que ser puntal con nadie, y si te demoras o no llegas, nadie se va a enojar.

Ocuparse trabajando, comiendo, leyendo, ejercitandose y durmiendo. Ocupate que todas estas ocupaciones que sean lindas y ricas. Te darán más ganas de hacerlas. Y el día te alcanzará para eso y nada más. Así serás un hombre ocupadísimo.

No dejar morir las pocas amistades. Cuidarlas como si fueran una vela a punto de apagarse por el viento. Son los únicos que irán a tu entierro y te pensarán un mirringuitica a la hora de tu partida.

No lo temas a la muerte, ella será el final de este triste juego, y serás el ganador.

Cargate (llenate) de libros, revistas, periódicos y podcasts (en el bolso).  Así pierdes el tiempo mientras lo ganas en algo productivo/entretenido.

Agradece todos días que vivís sin dolores, aporreones y buena salud. Es el tesoro más preciado. Lo sabrás los días asiguos y calamitosos.

Mucha bicicleta. No estarás solo. La bici te habla y te escucha, y vas al mismo ritmo y cadencia que ella. Dos en uno. Quiérala. Sobre todo, cuidate para poder pedalear.

Sé feliz. Sé consciente que estás vivo, ya de por sí eso es magnífico. Por supuesto, no es obligatorio validar cada cosa con otro. El otro también puede ser uno mismo. Solo es saber desdoblarse.

Ama mientras se pueda. Aprovecha hasta que se pueda. El amor no trata de fidelidad y eternidad, trata de encantarse y admirarse “tal y como se es” para no perder la magia.

Por estar solo, todo costará menos, aunque, como estáss solo, tendrás que pagar como por dos. Una contradicción de la economía y la sociedad.

Ir a comer en restaurantes con la actitud del Padrino: no estás sólo como una condena, estás solo por una decisión de principios y tranquilidad. No importa que sean mentiras.

Asistir a grupos donde ir solo es hasta bueno. Cine clubes, grupos de lectura o estudio, programas de anónimos (y te inventás que hoy volviste a caer).

Viaja en tiempos bajos, donde no será extraño que te alquilen una habitación para dos y te cobren para uno. No viajar en temporada alta, es como meterse a la boca de un león hambriento.

Hay que viajar libre. Y el los recorridos, hostales, caminatas, ser el que ayuda y colabora. De lo contrario, estarás condenado a ser un grinch.

Armar una guarida, que sea acorde a todas tus exigencias. Y ahí resistir, salir y volver.

No pedir candelas, ni direcciones, eso es un invento de los más desesperados desde hace muchos siglos. Sea el que da candela, el que dice la dirección, el que escucha.

Tenga cosas por pensar cuando estés solo. Resuelve problemas en tu cabeza mientras esperas. Escribe en la mente mientras estás obligando a estar afuera del alcance de tus comodidades y caprichos.

Trata de guardar las palabras hasta que sean solicitadas o pedidas, y sé claro y contundente. Sólo tendrás esa oportunidad.

Armate de fórmulas o formatos para contar aquellas cosas que te agobian y te dicen al oído: “Cuéntame”. Así no iras a la cama con demonios malvados.

 

esperando a radiohead

*Este texto lo pulsé en mi celular mientras esperaba a que saliera Radiohead en el parque Simón Bolívar.

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