Grumete en un barco a la deriva

Ayer fue un día horrible. Solo comparado con aquel triste y devastador día que mi mamá llorando en el rincón de mi cama, en casa de mi abuelo, por allá en el 2003, me dijo que la había decepcionado absolutamente, porque me pillaron fumando marihuana y me iban a echar de la casa donde me dieron posada para poder estudiar televisión.

Hoy en día, 15 años después, hago televisión, y mi madre se siente orgullosa de su hijo por todo lo que he logrado después de eso, culpa del talento, la perseverancia y algunos pocos buenos amigos. Pero en el fondo todavía es cierta su decepción, porque aún soy una decepción. Esta vez sí que es válida la redundancia.

Durante todas las vacaciones pensé, en crisis total, ¿Para qué sirvo yo?

La conclusión fue: Yo soy un man que hace videos. Videítos. Y si acaso.

Además que la vida me ha puesto a prueba todo el año pasado, este año no da tregua y comienza más difícil, pues la trinchera que creamos hace 13 años ya no es viable. Pues, la verdad nunca lo ha sido. Pero desde hace un tiempo debería haber orden de abandonar el barco. Somos la culpa y no estamos en la lista de la solución, que oscurece aún más el panorama.

Aún estoy extrañado que no esté deprimido ni queriendo ir para donde mi mamá a que me abrace, pues ayer escuché las palabras exactas en mi contra, o más bien, a mi favor, pues todo apuntaba a mi pregunta, ¿para qué sirvo si nada está saliendo bonito, ni rápido ni es suficiente para sobrevivir?
En otro momento hubiese sido devastador. Lo sé, la lógica apunta a eso.

Pero no trabajemos de ahora en adelanté por lógica, pues por lógica uno termina haciendo esfuerzos para salvar a otros de sus dudas y no resolver las propias.

Hoy se me ocurrió que no quiero llorar ni tampoco demostrar que “sí soy bueno”.
Mientras la autonomía y la iniciativa, y algo de suerte, nos tenga a flote, la idea es actuar con CONFIANZA, FUERZA Y PASIÓN en lo que creo y en mis intuiciones que son la mezcla de los sueños y los cálculos de cuánto me debo ganar al mes.

Además, escribo esto porque es un punto importante, un giro en el guión, que en unos años me puede llevar a estar vendiendo tomates o cogiendo café en mi pueblo, y sería muy lindo tener textos explicando cómo llegamos hasta allá.
O sería estupendo saber, si todo sale bien y estoy cumpliendo mis sueños (que tengo anotados en un cuadernito), saber cómo superamos esa crisis, cómo sí fue cierto que escogimos en el Puerto el barco que era.

One Comment

  1. k dice:

    Nunca lo dudes, nunca. Tienes un talento para poner el ojo, elegir las palabras, y darle latido a las historias. Eres un ritmo lindo – extraño de bailar… ya nos tropezaremos por ahí y me dirás que todo está bonito, que era solo una pausa de la buena suerte. Yo sé, yo creo

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