Dos o tres pelis de automovilismo

Veo cine. Y ahora lo estoy viendo mucho, por montones. Cada vez que llegan estas temporadas cinefilas, me propongo escribir las sensaciones que me dejó cada película, y poder tener, más allá del agringado y adolescentado IMDb, una lista consolidada de las pelis que me he visto.

Pero no. No soy capaz. Mucha indisciplina, y a veces mucho trabajo.

Aunque siendo sinceros, tengo en mi cabeza muchas letras y textos completos que me repito mientras camino o que los hablo solo mientras hago cosas repetitivas, y no soy capaz de sentarme a escribir. Me lleno de excusas para no sentarme a sufrir un texto que no saldrá lindo nunca.

En todo caso, para ir al grano, me vi dos películas sobre corredores de automóviles.

La primera fue:

Ferrari Race To Immortality (2017)

Ferrari Race To Immortality

Y es la historia trágica de los pilotos de la Ferrari, la escudería de Enzo Ferrari, que en la década del 50 y 60 del siglo pasado ganaron todo lo que pudieron, fueron ricos y excéntricos, pertenecieron a la farándula mundial, y estaban casados con las chicas más lindas, pero (casi) todos tuvieron un final trágico.

Un documental que se narra con off, con muchas voces en off, con miles y miles de planos hermosos, y a una velocidad igual o más alta de la que corrían los carros rojos de Maranello.

Aclaro, no es la historia de Ferrari, es la historia de los gentlenmans que corrían carros hace menos de un siglo.

La segunda fue:

McLaren (2017)

McClaren 2017

Que esta sí es la biografía de Bruce McLaren, un kiwi nacido para correr a mucha velocidad y diseñar carros ganadores.

Uno es muy Ferrari siempre, por ser el ícono que es, pero en los últimos años, la pelea de Ferrari ha sido con McLaren, y yo no sabía su historia. Que como siempre, es puro éxito, alegrías, glamour, besos en la boca de reinas de todo el mundo (les entregaban el trofeo y les daban un beso en la boca las reinas de casa localidad), y luego, pum! Una tragedia.

Está basado en entrevistas. Y tiene lindas puestas en escena, y por supuesto, usa el rico material que el dinero generado alrededor de los autos es capaz de pagar. Es una narración más clásica, lo que la caracteriza es gráficos muy McLaren y un ritmo vertiginoso. Y terminas enamorado de McLaren.

Senna (2010)

Senna

Hace un tiempo me la vi, pero quisiera ponerla en este listado, porque cierra la sensación que tengo que los docus de automovilismo siempre está garantizado la fatalidad como punto de giro, que habrá siempre caballerosidad (Senna era eso, un gran Caballero), belleza (por parte de hombres y mujeres), mucha pasión, adrenalina, mecánicos y sonidos de motores, mucho dinero, fama, fama por montones.

Y todas las películas cuentan con un materia cinematográfico perfecto, porque saben que un deporte tan poco deportivo lo que mueve es que se vea como un sueño, como una ilusión y te deja las ganas de comprar un autito.

La historia de Aiton Senna, hermosa y prematura, contada con muchas entrevistas y una línea de tiempo histórica, nos cuenta la vida de uno de los pocos ídolos mundiales que latinoamerica le ha dado al mundo.

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