A medio

Soy un hadware de mil novecientos ochenta y dos. Con un procesador rápido, y quizá una tarjeta de video medio decente, con un disco duro de muy poca capacidad, y definitivamente con 256 megas de memoria ram.

El software que tengo es un encanto: Office del Windows 95, el viejito, sin diccionarios instalados y pocas fuentes.  Y unos programas especializados mal pirateados y con cracks mal usados instalados en la mitad del dos mil.

Tengo un uso de tres largas y penosas decádas. Unas veces mal usado, otras bien cuidado. Lo más mal de todo, es que la Inteligencia Artificial que poseo es algo suicida.

Eso soy, una máquina eléctrica, con pulsos y torrentes sanguíneos, con un funcionamiento aún soportable (¡Todavía sirvo! ¡Todavía sirvo!) que necesita resetiarse, y este es el texto histórico para esa reiniciada.

Aún tengo chances de estudiar de nuevo, de aprender todo sobre lo que quiero ser experto, en construir mis guaridas, en escribir otras rutas, en hacerme sabio mientras me hago feliz.

Por ahora, en lo que llaman los humanos “depresión”, en vez de ponerme a llorar o asustarme viéndome vacío, sin talentos y sin nadie que me aliente, y no me hundo, sino que todo indica que quiero renacer. Eso se escribe fácil, lo más lindo es poner las metas bien altas, sabiendo de antemano que nunca voy a llegar a ellas, pero disfrutar mucho el trayecto.

Off.

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