Se entraron los ladrones a la casita en el Carmen

Un día después de mi cumpleaños, con las ganas por el suelo, silencioso y triste, subí en la noche del sábado con mi bolsa de mercado y mi pesado bolso a la casa de campo. Lo primero que hago, después de caminar por la manga en medio de las luciérnagas es encender la luz del corredor y mirar sí la gata está en su cuarto. Al encender, vi que a la ventana le faltaba barrotes, y al asomarme vi que la puerta que de la habitación está medio abierta… Oh! Dios! Los ladrones!

ventana rota, robo

Miré al piso, y estaba mi marranito estallado en el piso, y al lado un martillo. Los ahorros de todo el año se esfumaron… “¡Se entraron los ladrones!” Era mi pensamiento mientras me encaminaba a la puerta de entrada.

Como los accidentes, los robos uno no los recuerda muy bien. Son borrosos. Y este no es la excepción.

La abrí, y encendí la luz de la casa, esperando eso: que estuviera absolutamente vacía. No, no lo estaba. Había cajones abiertos, sí, y cosas por el piso, y los cancamos que cerraban la puerta habían volado en pedazos. Pero no, no estaba vacía la casa.

Estaba el horno, la grabadora, las matas…Encendí la habitación, y encontré la ropa tirada en el piso y sobre la cama muchas cosas de ella…

chapa de la casa, robo

cajones abiertos, robo

ropa tirada, robo

cama revolcada 01, robo

Pues, me quedé pausado muchas horas. Pensando. O ni siquiera pensaba. No recogí nada hasta las 3 am. Vi una película, y la pausaba, y miraba el desorden, me paraba y recorría la casa de nuevo, buscando huecos donde pude haber tenía cosas valiosa y se hubieran llevado.

¿Qué se robaron? Nada. No se robaron nada, pues en mi casa solo hay libros y parece que a los ladrones no les gusta leer.

marranito estallado, robo

Se llevaron las pocas monedas del chancho. Pues este año ha sido de gran crisis económica y personal, y en julio deje de echarles monedas. Y se robaron unas tulas, y unas usb (las que tenían el playlist de la relación), y tal vez unas joyas de ella.

En resumen, no se robaron nada. Nada valioso. Me hicieron más daño en la casa y en la cabeza. Eso duele más y es irreparable.

Ya sabiendo que el disco duro no se perdió (que siempre estuvo años en el armario), y que pueden ser lo vecinitos que andan en el vicio, y que no hay nada qué hacer pues la casa es muy insegura y yo solo subo unos días a la semana, y al lado mio vive un par de artistas y la mayordoma vive con niños, y en fin, es diciembre y todos andan buscando plata para voladores, trago y regalos, y parece que el día de mi cumpleaños, los ladrones, el ladrón, la ladrona o el que sea, me dejo un obsequio. Happy verdi!

Pero en mi casa lo único valioso, además de la gata, es mi cabeza y mi corazón y mientras este vivo no me lo podrán robar.

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