Feliz cumpleaños feliz

De las dos docenas de personas que aún me recuerdan con cariño y me hacen llegar su mensaje en mi día de cumpleaños, por el medio que pueden, hubo un mensaje que lo escuché ya el 2 de diciembre, a eso de la 1 de la mañana, con los ecos de la pólvora de la alborada en Medellín afuera.

Estaba yo ahí sentado en mi colchón (por fin tengo uno blandito), en silencio, y le di play a un mensaje de audio de Alexandra, la mona, la esposa de mi hermano. Era un audio de María Ángel, que siempre me dice que me quiere mucho.

Me senté a llorar suavecito, sin parar, un ratico. Vale la pena seguir viviendo, echarle ganas, guiado por lo ángeles y fantasmas, saboreando los errores y horrores, caminando por la orilla del abismo sin caer.

Eso me dije, respirando el olor a azufre de la pólvora, con mi desgastada cara de 35 años que el nuevo celular (que cuenta con detector de edad en las selfies) me calcula en 40 años, con la paciencia del que vencerá al final del cuento, y me dormí.

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