13 de agosto, domingo de basura

Después de mejorar solo un poco, y pasar el día con agua sal y suero (que es lo mismo pero cocinado distinto), y una ciudad silenciosa por el cansancio de la semana de unos habitantes que vive y desviven por la plata.

O sea, estoy mal, con diarrea todavía, pero mejor de ánimo, incluso fui a lavar ropa a la empresa y a bajar videos para ver en casa, y como era día de basura, aproveché para sacar una vaina más de esas que denotan que alguien vivió en esas habitaciones, y elegí el colchón en el que dormí, dormimos, mucho tiempo.

Y en serio me dio duro el acto. Era una mierda de colchón, me da pena mostrarlo, porque es una porquería lleno de nudos que suavizabamos con colchas y mucho amor. No creí que me iba a doler, y sí, por supollo que sí duele. Un montoncito de púas te aguijonean al tiempo y quieres sentarte a llorar, y es el parqueadero, y es hora de irse, y tienes daño de estomago.

Colchón viejo de amor viejo

Es más, si hubiese esperado media hora más, habría podido ver al reciclador, loco o vicioso, que se llevará ese colchón donde tanto amé y parece que me amaron, como metáfora de una muerte de un amor anunciado, mal dormido, que lleno de nudos se auto ahogó… y parece que servirá por un tiempo más de hogar a otra pareja a otra apuesta de dos seres que se prometen todo teniendo nada y cumpliendo poco.

Colchón viejo de amor viejo 01

 

One Comment

  1. Negrita dice:

    Te escribo aquí para asegurarme que este mensaje te llegué. Te escribo porque pasé un sábado con penas de amor, que yo digo con ganas de reírme de mi misma “sábado de extrañar al dictador”.

    Eso lo digo en público, porque un rezago de estos intentos de madurez es ser ridículos y hacer de cuenta que podemos reírnos de nuestra propia estupidez. Pero claro, eso solo cuenta un pedacito de la historia, no el otro donde pasé media tarde escuchando música para llorar y llorando, y extrañando.

    Muchos días disociados, todas las noches sosteniendo tu mano entre las mías y al despertar recuerdo escenas… algunas en ese colchón y sigo dándole forward a la linea de tiempo hasta que me topo con uno de esos asuntos en que me hiciste tan mal y donde puedo encontrar razones para este mal de amores que ando (andamos?) viviendo.

    Te parecerá demente que otra vez escriba, sabiendo los pasos que se han dado en otra dirección que me desmienten…
    Solo puedo decir en mi excusa que no fui yo quien los inicio, que otras personas les dieron play, pero asumir que he sido yo quien los ha continuado y vivir, cada día en una disociación emocional constante, en un dialogo interno que me enreda y confunde.

    Por un lado pienso que no estoy mintiendo, por el otro que tampoco es esa toda la verdad, entonces que en realidad me hiciste mucho daño y que incluso cuando te lastimé fue con tus mismos trucos y armas, pero también se que me amaste, entonces pienso en todos los hombres que han humillado, pegado, matado y se que ellos también amaron.

    Pero pienso en ti
    Me lastima pensar en ti
    pero lo hago…
    te pienso

    en casa, mirando el celular, bajo las cobijas, afuera mirando el valle, mirando por tu ventana, pienso en tus ojos de ternero y en los trucos que tienes para tragartelo todo mientras te derrites por dentro, de soledad, de tristeza, de rabia, de que se yo? y me duele el corazón y me quiero retractar-

    Luego me acuerdo, pienso en mi casa, pienso en los perdones que nunca llegaron y en mis años y mis daños, en mi belleza de los ticinco que fue toda tuya y a la que le tuviste miedo, en mi debilidad para detenernos, y siento rabia, injusticia, desazón nuevamente.

    En estos días me leyeron el tarot y en la pregunta sobre mi miedo y mi deseo me salio “Justicia” y era casi un chiste porque se me ha vuelto la obsesión.
    ¿Qué es justicia? ¿Cual es la justicia?

    No me parece bien que tantas cosas pasen y los hombres salgan tan maleducados de las relaciones y las nenas salgamos tan dañadas (en muchos sentidos, también de aprender a hacer daño) y todo siga así.

    Pero pienso en ti, piensote, te pienso.
    Aun te amo, no quiero lastimarte, no quiero lastimarme.

    Alguien me dijo que hiciera lo que más tranquilidad me otorgué, al margen de todas las presiones sociales para destruir un macho, al margen de todos mis miedos de hacerte daño.

    Yo quiero, yo quisiera solo unas cuantas cosas.
    Quiero entender, quiero soltar este taco de cosas por decir, quiero escuchar.

    Quiero poder visitar la casa, el único hogar que he sentido nunca, eso, por eso.

    Quiero que podamos perdonarnos, y si, claro, quiero escuchar de tus labios un perdón, quiero que entiendas mis perdones.

    Quiero que la negociación sea entre nosotros, quedé entre nosotros, únicos interesados y únicos dolientes.

    le manda decir la negrita que en ese colchón muchas noches lo amó

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