El Llano en llamas // Juan Rulfo

el llano en llamas

¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve eh?

La puritica crueldad y dolor del Llano. De un llano inventado pero real. Fantasioso pero creíble. Fantasmal pero posible porque describe la soledad y las penurias de los pobres de los pueblos alejados de países derruidos en un continente que aguanta hambre al mismo tiempo todos los santos días.

Toda la noche me la pasé untándole saliva y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude.

Fragmento del cuento llamado “Macario”…

Veinte y pucha de cuentos, cada uno más raro y triste que el otro. Como si fuera una competición de dolores. El que lo escribió, Juan Rulfo, cuando niño se le metió la tristeza hondo y nos la quiso pasar en forma de pequeños relatos.

Uno platicaria muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello. Aquí así son las cosas. Por eso nadie le da por platicar.

Fragmento del cuento llamado “Nos han dado tierra”.

Ningún personaje tiene rostro. No son descritos. Son solo viejas, arrieros, hacendados, peones o guerrilleros. Son solo gobernadores o pobres. Nomás. Y eso ya es mucho.
Ya cada uno en su cerebro le pone la imagen, pero los ambientes y problemas los pone Rulfo. Los inventa Rulfo, digo.

Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya lo habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca.

Fragmento del cuento llamado “Es que somos muy pobres”.

Como Pedro Páramo, estos cuentos de “El Llano en Llamas” necesitan una y hasta mil leídas para ser entendidos y aprendidos. Voy en la primera, y prometo las otras.

Lo que tenemos que hacer por lo pronto es esfuerzo tras esfuerzo para ir de prisa detrás de tantos como nosotros y delante de otros muchos. De eso se trata. Ya descasaremos bien a bien cuando estemos muertos.

Fragmento del cuento llamado “Talpa”.

Los pocos cuentos y novelas del nacido en Talpa, cerca a San Gabriel que es un pueblo de Sayula, abrieron las puertas al realismo mágico, y solo por eso debe ser respetado y leído.

Estar sentado en el umbral de la puerta, mirando la salida y la puesta del sol, subiendo y bajando la cabeza, hasta que acaban aflojándose los resortes y entonces todo se queda quieto, sin tiempo, como se se viviera siempre en la eternidad. Eso hacen allí los viejos.

 

 

Y como bonus a esta reseña, varias cosas:

Una entrevista a Fondo, donde puedes descubrir ese enigma que es Juan Rulfo.

Y en la voz de Juan Rulfo, uno de los cuentos del Llano en llamas. Se te agallina la piel. Y no solo esta este, creo que se lanzó un cidi (elepe en su época) con todos los cuentos.

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