Principiantes // Raymond Carver

Principiantes, raymond Carver

Pucha! Qué libro tan duro. Quedas muy mal al final. No solo al final, sino en cada cuento, Raymond Carver te destruye, te habla del amor de la manera más perdedora, realista y cercano posible.

(Yo entonces estaba casado y vivía en otra ciudad. Tenía hijos y un trabajo, y suficientes problemas propios, así que no podía seguir muy de cerca los suyos.)

“Principiantes” habla del amor de pareja. Cada cuento es una escena de cotidiana de relaciones de parejas al borde del colapso. No todo son peleas y grandes escándalos. Siempre, lo que más duele, son las sutilezas hermosas y horrorosas con las que describe la destrucción de un amor.

El siguió mirándome fijamente, hasta que empecé a sentirme incómodo, hasta que los dos caímos en la cuenta de que no había nada que yo pudiera darle, nada que pudiera dar a nadie. Todo era como una superficie lisa sin nada dentro salvo el vacío.

Claro, muchas son parejas que viven en casas a punto de caer, como metáfora de sus vidas. O en Moteles de mala muerte, porque eso exactamente están viviendo. Y hay mucho alcohol. Y mucha soledad. No importa que el paisaje y la atmósfera sea casi toda por Washington DC,  y que no bebas y ni siquiera te alcance la plata para tener casa ni menos motel, te va a dar duro, al alma, te hará mierda, lloraras por leer letras, y estás solo y te quieres abrazar fuertemente hasta que salga el sol.

Estuvieron mirando el aparcamiento, sin decir nada. Era como si cada uno pudiera sentir el interior del otro, como si la congoja los hubiera hecho transparentes de un modo perfectamente natural.

Cada personaje, cada problema, cada final yo lo he vivido, yo lo he dicho en palabras menos o más como igual, yo muchas veces he usado esas expresiones y esos gestos, y el corazón me ha quedado igual de mierda.

Puede que te parezca un disparate, Las gentes son diferentes unas de otras, a veces actuaba como un loco. De acuerdo.
Pero me amaba. A su modo, quizá, pero me amaba. En todo aquello había amor, Herb. No me niegues eso.

 

Quedan súper advertidos pues sobre los poderes de una literatura hermosa y efectiva, que apunta a las entrañas, que no habla del amor rosa y armonioso, sino de ese que te deja solo, pobre y sin la oportunidad de volver a comer.

Es la verdad, y no me avergüenza decirlo. A veces pienso en él; me viene a la cabeza en cualquier momento, sin venir a cuento. Os contaré algo, y odio cómo la vida se te puede convertir un día en una telenovela, y no volver a ser tuya nunca más, pero así fue.

Mierda, Carver, que gran hijo de puta eres!

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