Volviendo a la bicicleta

Ya lo he dicho varias veces: cuando me trepo a una bicicleta entiendo la frase aquella de “como pez en el agua”. Ahí no soy torpe, no soy del todo feo (porque no me alcanza a ver mucho), soy veloz, soy libre, y todo eso significa masomenos que soy feliz.

El dinero no compra la felicidad, pero compra bicicletas y eso es casi lo mismo. (leído por ahí)

Estas son las bicicletas, que no son muy livianas, más bien son hechas como para usar en ciclivias por un tiempo y olvidar, y que son montadas por fumadores profesionales y perezosos, o sea, nosotros:

bicicletas de pobre

Desde hace unos meses, más por obsesión de Kharen, hemos pedaleado variados kilómetros. Claro, por la ciudad y alrededores, en vueltones, en ciclopaseos, e incluso en subidas increíbles que hacemos por gusto. No somos ciclistas profesionales, no damos para tanto, pero no somos el tipo de hispter que anda la ciudad en su burra, no tenemos la actitud.

Bueno, al cuento… me gasté lo poco que tenía para semana santa (2014) arreglando las bicicletas, al punto que pudieran llevarnos y traernos cómodamente en distancias no muy lejanas. No mucho. Medellín – El Carmen, y regreso, como mínimo.

bicicletas listas para ir al carmen

Y bueno, madrugamos el lunes santo, bien desayunaitos, y cogimos carretera. No fue fácil, pero bonito sí.

vimos a medellín desde arriba

Los pies dolían (sobre todo la rodilla), pero nada que no cure una parada a descansar, una gaseosa, y una sonrisa.

gaseosa para la bicicletada

llegada al carmen

y llegamos al carmen

Después de 4 horas de pedaleo, cuatro paradas, y un sol que picaba, llegamos al bello municipio de El Carmen. Nuestra casa desde hace unos años.

medellin a el carmen

medellin a el carmen 01

Nos demoramos subiendo el Alto de la Virgen 2 horitas, pero lo subimos!

almuerzote después de subir en bici

Algo de caldo para recuperar y terminar de subir a casa, para dormir, leer, comer, buscar los dolores exactos en el cuerpo y hacer masajes, ver series en el compu, y dormir.

rumbo a la ceja

A media mañana del martes santo, estabamos camino a La Ceja, tierra bicicletera!

la ceja, 01

la ceja

la ceja, 03

la ceja, 02

Fue una vuelta corta,sin mucha montaña para descansar las piernas, y que costó unas 80 mil pesos más (porque le cambie los cambios a mi bicicleta, no aguantaba esos analogos y de cable). Tinto, y de regreso al Carmen.
Qué bonita tierra es el Oriente Antioqueño!

el oriente, bella tierra

Baño, lectura, buena comida (pasta porque es pura yonoséquédicekharenquedijórigobertouran), pelis, y dormir (mucho).
reportaje al pie del patibulo

Al miércoles, ya no tan madrugados (somos dormilones, lo reconocemos), salimos rumbo a La Unión. Era día de meterle montaña al asunto.

la unión

Nuestra visita a los pueblos no es muy profunda. Normalmente comemos, damos una vuelta, compramos un par de cosas (en La Unión fueron aguacates, queso y mantequilla), dos o tres fotos, y nos volvemos. La fugacidad es para no gastar mucha plata, y tiempo, y no dejarse coger de la lluvia.

la union, vista al parque

La subidita a la Unión me gustó. Es suavecita y eterna, más bueno. Ese día me sentí con más fuerzas. Lástima la gripe y la fumadera que ayudan a la asfixia.

la ceja, al fondo

la unión, 02

la unión, 03

Los kilómetros iban en aumento, y las ganas de pasear también…

atardecer semana santa

Pero, la enfermedad (amigdalitis), el cansancio acumulado de días de trabajo y trabajo, y las ganas de arrunche, y de leer, y de ver muchas series, nos retuvieron en casa, sin salir, el jueves y viernes santo.

leyendo en semana santa

Todavía enfermosos, sin respiración adecuada para ir muy lejos o a la montaña, decidimos ir a Marinilla y El Santuario, casi al medio día.

rumbo a la santuario

picada de carnes, santuario

Con el paso de los kilómetros los mocos fluyen. El sol, la semana santa que llena los pueblos de gente que no cabe toda junta, y el hambre, el hambre siempre me hace correr y llegar a todas partes. Esta vez, fue una picada a la llanera. Rico el chigüiro ole!

marinilla y santuario 02

marinilla y santuario

La misión era pedalear en vacaciones. A pesar de estar poniendo la cadena cada tanto (a ambos se nos cae la bendita cadena y llegamos engrasados a casa siempre), fuimos capaz de ir aumentando la distancia, y la velocidad, o eso creemos. Ya los dolores de los pies iban disminuyendo, solo queda mejorar la capacidad de respiración que siempre lo jode a uno.

el retiro

El domingo lo pasamos por Llanogrande (donde te puedes encontrar a ciclistas pro, que se ríen de tí por no andar en una cicla pro, pero los puedes saludar y seguirles el ritmo un par de kilómetros), y llegamos con mucha hambre a El Retiro.
Intentamos entrar al pueblo, pero tantas camionetas y gente rezando nos obligó a coger otra ruta. Una ruta desconocida para mí, llena de montaña (que creíamos que no podíamos trepar) húmeda y solitaria con buen pavimento y muy pocas carros. Gran premio de montaña para un fin de semana bicicletero!

el retiro, alto de las flores

el retiro, 03

el retiro, 02

Esta larga crónica de paseo es un esfuerzo por seguir digitando como un malambo. Y a pesar de que no he contado otros viajes y esfuerzos, esta semana santa ha servido para ir y volver con las propias fuerzas, y mucho sudor, para que las ideas se vayan transformando en una fina decisión mientras una da pedal.

Mucha de la crónica está en video (desenfocado supongo, gracias al celular LG), y otra parte está en foursquare, y otra estará en Instagram, u El Blog Canalla. No toda la cuento al mismo tiempo, ni con la misma emotividad y periodicidad. Esto de contar las historias de muchas maneras, esto que llaman ahora transmedia, es simplemente la forma de guardar los recuerdos los humanos modernos: fragmentada, en desorden, sin cautela, por contarla, por vivirla, por ir a comer un helado. Eso. Está historia, los kilómetros recorridos están hechos con la excusa de comprar un helado, para comer lejos de casa, para mirar la línea de la carretera mientras te falta el aire, para ver el sol salir o ver la lluvia moverse en la montaña de enfrente.

helado en la ceja

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