Un viaje al sur, como regalo (Parte 2)

Las nubes son hechas por una máquina de algodones de azúcar gigante

La Barra, un paraíso escondido en una esquina del sur de Colombia..
Días enteros sin plan. No hay afán, ni interés de correr. Sólo playa, comer, fumar, tirar, bañarse, volver a comer, fumar, ver el mar, escuchar a los negros hablar, sonreír…
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Sentados donde Ola (Hola Ola!), que hace loa comida más rica y barata de La Barra.
Ayer comimos arepa´huevo, en la noche sancocho de ñato, empanadas y arroz con coco. Y hoy, otra arepa´huevo y le metimos dedito de queso, deli!!
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El Biche que sale de una caneca azul de esas que en la infancia vi llenas de petrolio. El biche es un liquido blanco, destilado de la caña, el vapor de una partecita del proceso, una vaina que se mete en cualquier botello, y al entrar en tu cuerpo te lo calienta todo.
…hace días perdí la forma para tomar tragos fuertes, pero igual me metí como 10 tragos, de los más sabrosos, y solo por 5 mil pesos (y nos sobró). Para que sepan, se compra en la tienda que queda al frente del palo de mangos.
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¿Aquí si vienen los turistas?
Sí, de vecinos de cabañas – me responde- teníamos (ya se fueron) un Colombiano y una Española, que dormían en una hamaca y no eran muy afables.
Y ayer, también llegaron unas francesas a la otra habitación de la cabaña de “Cerebro”, y claro, también vienen los caucanos y los pastusos (una parejita que se quedó en otra cabala de otra señora), y otros jóvenes (parecen de Cali) que se quedan en una carpita en la playa (y se la pasan tomando fotos y fotos), y los compadezco porque han caído unos aguaceros increíbles en las noches.
Uno se siente turista, después de salir de la casa, eso es claro.
Pero somos pareja y turistas que buscamos estar solos en un paraíso. Y este es.
Escasamente nos saludamos con los blanco, y con algunos negros que son muy buena gentes, y nada, pura tranquilidad vivida en chanclas, en pantaloneta, picados por bichos, sudorosos por muchas razones.
Vinimos a gozar, a comer, a mirar el mar, a…
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Por estos lados del pacifico, también me cobran caro. Escuchamos, comparamos y nos damos cuenta que pagamos un poquito más, que nos tumban, pero a pesar de eso, sigue siendo baratisimo el viaje. Pero rabia si da. Bueno, también da rabia ver a un turista extranjero o capitalino pidiendo rebaja a una vaina de menos de 2 dolares.
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El Pacifico es calientito. Por eso los ballenatos se amañan, porque debe ser parecido al útero de sus madres. Y en este mar sopla el viendo tibio, que seguro te hace sentir tan cómodo, como si estuvieras en casa.
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En este lugar no hay ningún atardecer parecido a otro. Ninguno, todos los días son diferentes. Una belleza, que emboba, que se da cada tarde, y que emociona.
Nos hemos sentado en muritos, palitos, sillas rimax, y por ahí paraditos también.
Hemos hablado con Ola, le preguntamos cosas a Cerebro, o a cualquier negro, mestizo, indio… qué cómo viven por aquí. Y nos han contando, pero mi memoria es débil, y con tanto biche y tanta hermosura, y el alma moviéndose tanto, se me olvida todo.

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4 horas remando (yo mucho menos que Jair, el hijo de Cerebro) en el mar calmado de los manglares. Uno ni piensa, solo rema y rema y rema. Bogar es relajante. Muy.
Cada día es conocer una maravilla pequeña. Una maravillita de la naturaleza o del hombre. Eso es viajar, moverse, ir y volver.
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estas notas dispares y simplonas, que tomo en la libreta en unos garabatos terribles, dicen cosas como:
no soy el hombre que buscas, soy el hombre que conoces“.
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El turismo genera mendicidad. Porque todos viven cómodos estirando la mano, y poco trabajo. Y el olvido político genera aún más miseria, y así una escala de problemas que terminan en vidas que esperan solo un turista para vivir otra semana más tomando cerveza, “relajado”.
No somos salvadores, somos blancos en chanclas.
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Yo hablo español del inicio de la segunda década del siglo XXI
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Seremos felices. Eso: Unos felices.
Tu cumpliendo tus sueños, yo aprovechando cada papayaso de la vida para cumplir los míos.
Hoy, ya, escuchó tus argumentos, y vos los míos. Igual de enredados, y sinceros. Con el corazón mio vuelto nada, ya no queda algo distinto sino la despedida.
Se feliz, seguro lo serás… (lo dije al oído varias veces, me dijeron, con lágrimas rodando, de aquí y de allá)…
Ya recordé que puedo enamorarme, que sí siento, y es más, que sí hago sentir muy bien a otra persona. Eso me da esperanzas de seguir en este mar de lágrimas y pesares y oscuridades, por la búsqueda de la vieja de mi vida.
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Parecía un amor perfecto, como si fuéramos el uno para el otro. La pareja más poderosa, la combinación perfecta, la magia hecha parceros, sí, como esas burbujas bellisimas que uno ve volar… pero al final cualquier niño o ramita las hace explotar.
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Me queda no volverme a enamorar, a pesar de que cae muy bien en la vida. O me toca enamorarme de mi mismo ¿? (un consejo que me dieron gratis)
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Unas vacaciones recontrachimbas. Llenas de colores, sabores, palabras, alegrías, tristezas, noches, días, besos, lagrimitas, lagrimotas, sonrisas, carcajadas, tonterías, diálogos profundos, lecturas llenas de amor, miradas que dicen más de lo que reflejan.
Duele en algún lado, que no sé señalar ni mucho menos escribir… ni las fotos podrán mostrar, ni los videos reflejar…

2 comentarios

  1. Andrea Doria dice:

    >En esos atardeceres cualquiera volverìa a nacer. Y muchos harìamos el intento de hacer nacer a otro ji ji … Relato bonito, bonito y sincero. Un abrazo bichos!

  2. yoyuncigarrito dice:

    >No hice caso al consejo, volví, leí, y ya estoy vuelta picha.
    Lindo viaje!
    Linda gente!

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